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Lucia dijo que el momento más difícil del día es cuando todos se despiertan.

“Es más difícil en la mañana,” dijo ella. “Porque todos están de salida. Tenemos prisa.”

Ella vive en una casa prefabricada en Aquidneck Island con su esposo, sus dos hijos, su hermana, su cuñado y sus dos sobrinos. Son ocho personas en total, y un pájaro como mascota, todas en el espacio pequeño.

“Por la mañana, nos levantamos todos. Y hacemos fila para usar el baño,” dijo Lucia. “Pues, todos nos vamos a trabajar y a la escuela.”

Ese es el único momento del día en que la casa está en calma. Durante el resto del día, Lucia dice que siempre hay mucha gente. Ella y su esposo comparten una habitación con su hija de doce años y su hijo de cuatro años, quienes ellos mismos tienen que dormir juntos en una cama twin. Hay poca privacidad.

“Yo pienso que me afecta emocionalmente, un poco psicológicamente. Porque a veces los niños están los tres, están peleando. El espacio es pequeño,” ella dijo. “O a veces mi hermana cocina y yo tengo que cocinar también a la misma hora. Entonces, se enoja y es un poco difícil chocar, y chocar por todos lados.”

Cuando estoy en casa de Lucia, puedo ver a qué se refiere. La casa está impecable pero muy ocupada. Chicharrones frescos chisporrotean en una sartén en la cocina. El pajarito grazna en su jaula. Su hijo y su sobrino juegan con Hot Wheels y hablan sobre sus superhéroes favoritos de Marvel. Y los adultos se van y vienen del trabajo, de la mañana a la noche.

Ha sido así durante casi medio año, desde que Lucia y su familia se mudaron de Nueva Jersey para reunirse con su hermana en Rhode Island. Antes de eso, emigró de Centroamérica a los Estados Unidos hace siete años.

Lucia tiene una autorización de trabajo, pero su esposo es indocumentado. Para proteger la privacidad y seguridad de su familia, no estamos usando el nombre real de Lucia.

Ella tiene dos trabajos de limpieza en Aquidneck Island, de cinco a seis días a la semana. Su esposo trabaja doce horas al día en construcción y pintura. Sale a las 6:30 cada mañana y regresa después de la puesta del sol. Pagan el alquiler a la hermana de Lucia, pero todavía no es suficiente para pagar su propio apartamento.

“Yo apliqué para un apartamento de dos cuartos — 1,800 [dólares],” dijo Lucia. “Es el más bajo que yo encontré. Luego está 2,500, 3,000 dólares.”

Hasta ahora, no ha salido nada. Y la familia de Lucia no está sola.

Costos crecientes y opciones limitadas

A medida que los precios de vivienda se han disparado en la isla durante los últimos dos años, los precios de alquiler también han aumentado. El departamento federal de Vivienda y Desarrollo Urbano ahora dice que el alquiler justo en el mercado de un apartamento de dos habitaciones en la isla es $1,705 al mes. Ese número ha aumentado en un 20% desde el año 2020. Y la popularidad de los alquileres a corto plazo, como Airbnb, y las casas de vacaciones hacen que los alquileres por todo el año generalmente escasean.

Esta dinámica está afectando a mucha gente, incluidas Rebekah Gomez y Yolanda Macías, las directoras de Conexión Latina Newport. Su organización apoya a las familias hispanas y latinas locales, que representan más del 8% de la población de Aquidneck Island.

Este otoño, Gomez y Macías dicen que han recibido de tres a cuatro llamadas por semana de personas que no pueden encontrar un lugar asequible para vivir.

“Es frustrante. Tú sabes, las personas vienen a nosotros y los ayudamos,” dijo Macías. “Y hay otras que no podemos ayudarlo. Pero otra es como el problema de vivienda no es algo que nosotros tenemos en nuestro bolsillo. Es difícil.”

Otro problema es que muchas familias indocumentadas no son elegibles para viviendas públicas o alquileres subsidiados por el gobierno. Entonces, aunque Newport tiene una de las tasas más altas de viviendas subsidiadas en Rhode Island, estas personas indocumentadas no pueden recibir esa asistencia, independientemente de si califican por su nivel de ingresos.

Los hogares con estatus mixto — familias en las que al menos un miembro es ciudadano de los Estados Unidos o de otra manera es elegible para una vivienda subsidiada — pueden aplicar, pero su alquiler se prorratea según la cantidad de personas elegibles para recibir asistencia. Por ejemplo, para una familia en la que solo uno o dos miembros califican, el alquiler mensual de un alquiler subsidiado aún podría ser difícil de pagar. De hecho, un oficial de la autoridad de vivienda de Newport dijo que muy pocas familias de estatus mixto residen actualmente en las casas subsidiadas en Newport.

Gómez dijo que casi todas las familias indocumentadas en cambio viven en casas privadas a precio de mercado. A veces, para pagarlas, varias familias tienen que compartir habitaciones individuales o dividir a unos parientes en la isla donde puedan encontrar camas libres.

“Yo digo que más o menos 90% de las familias que servimos nosotros viven en casas que son privadas,” dijo Gomez. “Y los dueños básicamente pueden hacer lo que ellos le de la gana.”

Y no es fácil para muchas familias mudarse de la isla si sus dueños aumentan el alquiler en un 50 o 60% — algo que les pasó a algunas personas este año. La mayoría de las familias apoyadas por Conexión Latina Newport tienen niños en las escuelas locales, donde hay programas para estudiantes que están aprendiendo inglés. Y sus padres no quieren sacarlos.

La mayoría de los adultos también trabajan localmente, impulsando las industrias de servicios y hospitalidad de Newport. Y Rhode Island no da licencias de conducir a residentes indocumentados. Entonces, para muchas personas que no trabajan cerca del transporte público, mudarse podría significar perder su fuente de ingresos.

Esta es la razón por la que Lucia no se ha mudado de la isla, a pesar de que pasan meses sin un apartamento propio.

“He pensado porque en internet he visto que hay rentas en otros lugares,” dijo ella. “Pero el problema es que los trabajos míos y de mi esposo estan aqui.”

Elizabeth Fuerte es miembro del Concejo Municipal de Newport y la Comisión de Recursos de Vivienda de Rhode Island. A ella le gustaría ver más recursos traducidos al español, y ella ha animado a la ciudad a desarrollar y asignar fondos para un plan de acceso.

Fuerte dice que la solución también involucrará educar a los dueños y otros miembros de la comunidad sobre cuánto contribuyen las familias hispanas y latinas a la isla.

“Todavía tenemos una población que está aquí y ha estado aquí durante décadas,” dijo Fuerte. “Y no la hemos recibido en el sentido de que, ‘Estamos aquí para usted. Díganos cómo podemos mejorarlo.’”

A pesar de esto, Fuerte dice que está asombrada por la dedicación de muchas familias a Aquidneck Island y los sacrificios que están dispuestas a hacer para quedarse.

“He hablado con personas que son nativas de otros países,” dijo Fuerte. “Y han venido a Newport y me han dicho, ‘Moriré en Newport.’”

Un proceso de solicitud difícil de navegar

Una tarde, cuando yo estaba sentada con Lucia en la casa de su hermana, le pregunté si imagina que su familia también se quedará en la isla a largo plazo.

“Me encanta la isla, y mis hijos están bien aquí,” dijo Lucia. “Pienso quedarme a vivir aquí.”

Sin embargo, es difícil competir por lo poco que hay disponible. Cuando Lucia ha encontrado apartamentos que posiblemente podría pagar, algunos dueños piden sus números de seguro social, que su esposo no tiene. Su estatus también los afecta de manera menos directa.

“Ellos piden como los ingresos,” dijo ella. “Y como él trabaja sin documentos, él gana cash.”

Lucia dice que tienen una cuenta corriente. Y los documentos bancarios se pueden utilizar para mostrar ingresos. Pero no es una opción tan fácil cuando muchos dueños esperan ver recibos de pago.

Todo el proceso — los sitios web donde los dueños publican nuevos alquileres y estos formularios con diferentes requisitos y preguntas — también está todo en un idioma que Lucia no habla.

“Todo está en inglés,” dijo ella. “Yo traduzco con Google. Yo trato de traducir para saber qué dice, cuáles son los requisitos para encontrar el apartamento.”

Pero no siempre es perfecto y, a veces, la hija de Lucia tiene que ayudar cuando regresa de la escuela. A Lucia le gustaría tomar clases de inglés, pero no ha encontrado tiempo entre su trabajo y el cuidado de sus hijos.

La barrera del idioma es otro desafío que hace que la búsqueda de vivienda — algo que ya es una experiencia confusa y estresante en su idioma nativo — sea aún más difícil.

A veces, Lucia dice que la situación a ella le desanima. Después de meses, ella está básicamente donde empezó, todavía buscando. Pero su vida y sustento están aquí en la isla. Entonces ella dice que todavía cree, tiene que creer, que algo saldrá bien.

“Sí, tengo esperanza,” dijo ella. “Pues, sigo esperando cuatro meses. Sigo esperando más.”

Este artículo es parte de una serie sobre vivienda y familias indocumentadas en Aquidneck Island. Tendremos la historia de otra familia indocumentada en la isla, y cómo la inestabilidad de la vivienda está afectando a esta fuerza laboral crucial, en la segunda parte de esta serie.

Antonia Ayres-Brown es periodista para The Public's Radio y miembro de Report for America. Ella habla español y puede ser contactada en antonia@thepublicsradio.org

Pearl Marvell es la productora comunitaria de Mosaic, el podcast de The Public's Radio que explora la inmigración y la identidad en Rhode Island y Massachusetts. Ella habla español y puede ser contactada en mosaiccommunity@thepublicsradio.org