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Noorulhaq Sadeqi es un hombre de 38 años de Afganistán. Es un refugiado que ha vivido en los Estados Unidos por tres años. Antes de eso, Sadeqi sirvió en la fuerza aérea afgana, apoyada por Estados Unidos, como piloto y traductor. Pero tras la toma de poder de los Talibanes en 2021, fue obligado a huir.
“Esta es una historia muy extraña y trágica de toda mi vida, porque fue el opuesto total de todos mis planes”, dijo Sadeqi.
Sadeqi tiene estatus legal para residir en Estados Unidos y dice que ahora por fin se siente seguro. Pero todavía está separado de su esposa y sus dos hijos. Actualmente viven en Pakistán y le preocupa mucho la seguridad de ellos.
“Estoy muy preocupada por mi familia, porque el gobierno Paquistaní maltrata a los refugiados Afganos que están allí. La semana pasada, vinieron al apartamento que alquilé para mi familia”, dijo Sadeqi. “Afortunadamente, mi familia tiene un visado válido. Sólo buscan crear o hacer razones sencillas para causarles problemas a los refugiados Afganos allí”.
Sadeqi está tratando de traer a su familia a los Estados Unidos, pero dice que no está seguro de cómo ni cuándo sucederá. Y sobre todo, podría ser más difícil después de que el presidente electo Donald Trump tome juramento el 20 de enero. Una piedra angular de la campaña electoral de Trump fue una postura más dura sobre la inmigración. Sadeqi dice que quiere que el gobierno les facilite la vida a los refugiados y otros inmigrantes, porque sus circunstancias ya son bastante difíciles.
“Perdieron a sus familias, sus propios países y vinieron aquí. Tenemos que hacer todo lo posible para facilitarles la vida en este país”, dijo Sadeqi. “Vienen aquí para mejorar su vida. En lugar de poner excusas, crear problemas o encontrar alguna forma de deportarlos, tenemos que hacer todo lo posible para encontrar una buena solución para ellos. Son humanos como nosotros”.

Me junté con Sadeqi en el Refugee Dream Center de Providence. La organización ayuda a los refugiados a encontrar alojamiento, a ponerse en contacto con empleos y servicios sociales y a adaptarse a la vida en los Estados Unidos.
Desde las elecciones, el personal del Refugee Dream Center ha estado muy ocupado. La directora ejecutiva, Teddi Jallow, dice que han estado trabajando horas extra porque sus socios en HIAS y la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) están tratando de reasentar a la mayor cantidad posible de refugiados antes de que Trump tome juramento.
“A veces reubicamos a dos familias por semana, lo que significa que necesitamos buscar dos apartamentos para ellos. Tenemos que hacer todo eso en una semana, porque están tratando de reubicar a casi todos que ya están aprovechando a entrar a EE.UU antes del 20 de enero. Eso es muy difícil para agencias como la nuestra”, dijo Jallow.
Además de la cantidad de casos adicionales y de la gente que llega de la calle, el Centro podría tener que enfrentarse a otro reto. Jallow dice que el Centro depende de la financiación del gobierno federal para ayudar a pagar los programas del Refugee Dream Center. Y esta preocupa que esa financiación pueda reducirse o desaparecer totalmente durante la próxima administración presidencial. Anticipando eso, han estado contactando a otros contribuyentes financieros.
“Estamos hablando con los financiadores sobre la posibilidad de perder fondos. Y también estamos hablando con los socios para contarles lo que esperamos”, dijo Jallow.
Jallow dice que espera que la comunidad de Rhode Island apoyen a institutos como el Refugee Dream Center. Ella también está organizando conversaciones comunitarias para ayudar a tranquilizar las preocupaciones de los refugiados. Jallow dice que “todos están ansiosos.” También dice que Rhode Island es un lugar seguro, y espera que las comunidades se unan y se apoyen en solidaridad durante los próximos cuatro años.

