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El sol acababa de salir y el estacionamiento afuera del Motel 6 ya estaba ruidoso. Algunas aves volaban en círculos por encima y los carros pasaban por una carretera a solo unos metros de distancia. Al lado, el Wal-Mart se estaba llenando.

No se sentía como una parada de autobús típica, pero muy pronto, una camioneta escolar de Middletown se detuvo en frente del motel. Desde la entrada, una hermana y un hermano pequeños asomaron la cabeza y luego caminaron en silencio hacia el autobús con sus mochilas.

Su madre, Alma, dice que esta ha sido la rutina desde noviembre, cuando ella, su pareja y sus cinco niños se mudaron a una pequeña habitación en el motel.

“Para no tener nada, está bien,” dijo ella. “Lo importante es la seguridad de los nenes. Que lo tengan por lo menos, tengan un techo donde la lluvia no los coja.”

Alma es de Puerto Rico y no habla mucho inglés. Para proteger la seguridad de su familia, no estamos usando su nombre real.

Ella y su familia se mudaron de Florida a Rhode Island en septiembre. Al principio, se quedaron con una pariente de su pareja, pero esa situación fracasó. Alma y su pareja trabajaban en restaurantes locales, pero no podían pagar nada a largo plazo en Newport, ya que el alquiler justo de mercado para un apartamento de dos habitaciones supera $1,700.

Alma fue conectada con el Newport Housing Hotline para obtener refugio de emergencia. Así fue como la familia de siete terminó en el motel.

Vivir en espacios cerrados

Su habitación solo tiene dos camas. Alma duerme en una con su pareja y su bebe. Los otros cuatro niños, de seis a once años, comparten el otro.

“Ha sido bien difícil para ellos,” dijo Alma. “Es no tener su propio cuarto. No son adultos, pero cada uno de ellos son diferentes edades. Quieren su espacio y no pueden.”

Cuando Alma se mudó este otoño, el motel aún no era oficialmente un refugio. El Newport Housing Hotline cubrió el costo de su habitación, pero sus vecinos aún incluían viajeros que pasaban por Newport. Sin embargo, en diciembre, la organización local Newport Mental Health alquiló el motel como un espacio de refugio temporal, utilizando fondos estatales. El programa continuará hasta el fin de marzo para ofrecer a las personas un lugar cálido donde quedarse durante los meses más fríos del año. En este momento, hay casi ochenta personas allí, entre adultos solteros, parejas, y otras familias con niños pequeños.

Es casi un poco difícil descubrir al principio que están allí,” dijo Megan Mainzer, la coordinadora bilingüe de servicios familiares de Middletown, quien trabaja para apoyar a las familias en el motel. “Creo que mucha gente tiene miedo de decirte que están ahí.”

Este año, casi 5% de los alumnos en Middletown no tiene hogar, y tres de esas familias viven en el Motel 6. Aunque técnicamente el motel está ubicado fuera del distrito escolar de Middletown, la ley federal permite que los estudiantes sin hogar continúen asistiendo a su escuela anterior.

No hay aire fresco. Estás como en esta pequeña caja oscura. Estás rodeado de muchas otras personas de las que no necesariamente elegirías estar rodeado,” dijo Mainzer. “Y estás escuchando cosas que no quieres que escuchen tus hijos pequeños.”

Un entorno difícil para las familias

En el interior, Alma dice que el motel le recuerda a un bar. Los pasillos huelen fuertemente a cigarrillos y ella no puede controlar lo que sus hijos ven o escuchan a través de las paredes delgadas.

Desde diciembre, la policía de Newport ha respondido a 36 incidentes en el Motel 6. En febrero, alguien murió en su habitación, aunque la policía dijo que las circunstancias no parecían sospechosas.

Alma dice que algunos de sus vecinos pelearon una noche de nueve hasta las cuatro de la mañana. La pared estaba temblando y sus hijos comenzaron a llorar.

“Y de ahí para acá, ellos empezaron el cambio que no estaban durmiendo, no quieren ir a la escuela,” dijo ella. “Antes no dormían, y ahora menos.”

Mainzer dice que los maestros de los niños notaron un cambio en su comportamiento, al punto que se preguntaron si los niños habían visto una película de terror. Y a medida que pasan los meses con su familia todavía en el motel, Alma dice que “[se ha desilusionado] completamente de Newport.”

El refugio del motel va a cerrar en marzo y necesitarán encontrar otra vivienda antes de esa fecha. Alma ha solicitado apartamentos con la ayuda de Mainzer y el distrito escolar. Pero hay una larga lista de espera para viviendas públicas y la mayoría de otros lugares son demasiado caros. Si no pueden encontrar nada, Alma dice que se irán de nuevo a Florida, donde vivían antes.

Nunca esperó pasar cinco meses en el motel, y es algo que quiere que otras personas sepan antes de venir a Newport por trabajo o familia. La isla es hermosa y tranquila, pero no puede acomodar a muchos de los trabajadores de los que depende su economía, ni a sus familias.

“Si tienen un lugar mejor que aquí, que se queden donde están,” dijo ella. “Porque están arriesgando todo.”


Antonia Ayres-Brown es periodista para The Public’s Radio, la estación de radio pública en Rhode Island. Ella habla español y puede ser contactada en antonia@thepublicsradio.org